Leyendas de las apuestas

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Estos personajes han pasado a la historia por su afición al juego. Repasa estas inolvidables anécdotas de algunos de los hombres más poderosos y más hábiles en los juegos de azar y las apuestas.

Doc Holliday

John Henry Holliday pasó a la historia más por su amistad con Wyatt Earp, y por su participación en los famosos acontecimientos acaecidos en Tombstone.

Fue un hombre temerario que gustaba del juego y del alcohol. No temía demostrar con sus actos su valía como hombre, por esto lo consideraron autor de diversos crímenes y se lo llamó asesino y juerguista.

Nació en Georgia. Sus padres eran una sureña con estirpe y un trabajador de clase media. Su tío John McKey, era un prestigioso cirujano que corrigió un defecto en su paladar y su labio y por este hecho nombraron al bebé John. Cuando adulto, Doc dejó crecer un tupido bigote para ocultar la cicatriz.

Se recibió de dentista pero tuvo que interrumpir su práctica porque se le declaró tuberculosis. A partir de ese momento su vida dio un vuelco y buscó fortuna en el juego. Rápidamente se volvió adicto al alcohol lo que hizo que pasara sus últimos años postrado. Tenía fama de buen tirador y de buen jugador con los naipes.

John Montagu

Se describe a Montagu como un jugador compulsivo y por eso pasó a la historia del juego. La anécdota que se cuenta es que pasaba tanto tiempo (días y noches enteras) sentado en la mesa de juego que olvidaba comer. Cuando el hambre lo asediaba pedía a los sirvientes una rodaja de carne entre dos panes para alimentarse.

Montagu parece ser el inventor de una de las comidas más gustadas por todos: el simple y delicioso sándwich. El Capitán Cook denominó a las Islas Sándwich en su honor en 1778.

William Crockford

Dueño y fundador de la reconocida Casa de Apuestas Crockford, este personaje aspiró siempre a un distinguido estilo de vida. En un comienzo efectuó los trabajos de pescador, estafador y corredor de apuestas.

Cuando ganó una suma importante edificó lo que primero había sido un sueño: una casa de apuestas para caballeros distinguidos ubicada en una coqueta zona de Londres. En este club los más selectos miembros pasaban las veladas dedicándose al juego.

Cuando murió Crockford de un ataque de apoplejía su cuerpo fue sentado frente a una ventana de su casa de apuestas para que no saquen de la carrera a su precioso caballo.

Stu Unger

Stu Unger se destacó por ser un afamado jugador de póker. Se coronó tres veces campeón de póquer en el campeonato back-to-back en 1980, 1981 y en 1997. Fue un habilidoso jugador aunque su vida estuvo siempre acosada por los fantasmas de las drogas. Batalló contra las adicciones durante muchos años y encontró su fin en un cuarto de un hotel.

Es indiscutida su habilidad en las mesas de juego, fue un jugador que ganó innumerables sumas de dinero y se lo recordará siempre dentro de la historia del póker.

Kerry Packer

Es el hombre más acaudalado de Australia. Su capital asciende a ocho billones de dólares y es dueño de nueve cadenas de televisión y de una editorial.

Es un reconocido jugador y son afamadas las grandes sumas que ganó y las estrepitosas pérdidas que sufrió de hasta 16 millones de dólares (aunque ninguna afectó en gran manera su fortuna).
Apasionado del Polo estuvo por morir cuando jugaba una partida de este deporte por un ataque cardíaco.

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