El entusiasmo del público británico por las apuestas deportivas ha contagiado a los españoles y es por este motivo que las casas de este tipo de apuestas se preparan para abrir sus puertas y, por lo tanto, sus primeros locales físicos en España.
Sin ir más lejos, la Liga de fútbol de España es la segunda liga que más apuestas genera (luego de la inglesa). Los ingresos provenientes de las apuestas han aumentado de forma sostenida a un ritmo de dos y tres dígitos en los últimos cinco años. Además del fútbol, los apostadores españoles invierten su dinero en deportes como la Fórmula 1 y la pelota vasca.
Las apuestas en línea mueven cientos de millones en el Reino Unido en deportes como las carreras de caballos, el crícket o el tenis. Una de las casas de apuestas británicas más importantes ha logrado aumentar sus ingresos en un promedio del 30 % anual desde su fundación en el año 2000. En España, las ventas han aumentado más del 150% en el último año.
Un ejemplo claro del furor y de la magnitud del negocio de las apuestas deportivas es la final de Wimbledon disputada entre Rafael Nadal y Roger Federer el pasado 8 de julio. Ese partido movió más de 45 millones de euros en apuestas cruzadas. Una sola casa de apuestas recibió alrededor de 12 mil órdenes por minuto y realizó en total más de 3 millones de transacciones.


